La falta de mano de obra retrasa actuaciones necesarias en las comunidades

La falta de mano de obra retrasa actuaciones necesarias en las comunidades

Meses para conseguir empresas que realicen obras en la comunidad, una reparación, una reforma o intervenciones en fachadas o de fontanería. Obras que comienzan y que quedan paralizadas un mes por falta de personal o porque la misma empresa tiene varios clientes a los que atender.

Esto es lo que están viviendo las comunidades de propietarios en estos momentos, debido a la falta de profesionales en las empresas de construcción y otros problemas derivados de la incertidumbre mundial que incide en el alza de precios.

Los administradores de fincas, por su trabajo a pie de comunidades, conocen empresas y profesionales a los que acudir en cada rama que requiere mantener una comunidad. Pero la situación geopolítica, el encarecimiento de los materiales y la falta de mano de obra en determinados sectores ha complicado esta tarea.

“Ahora nos cuesta encontrar empresas que no estén hasta arriba de trabajo, que se ven incapaces de asumir el volumen de trabajo que necesitamos las comunidades, y con costes cada vez mayores”, señala el presidente del CAF tinerfeño, Luis García.

Por otra parte, las comunidades que pospusieron actuaciones, ahora se ven en la urgencia de realizar obras que ya no podían esperar, y se van a tener que alargar en el tiempo por lo dicho anteriormente, con el riesgo, a su vez, de precios más altos.

Demoras de meses

“Las empresas tienen agendado ya todo el año, y ya no es fácil que cojan más trabajos”, comentan desde un despacho de administradores de fincas. “Además, las lluvias pasadas retrasaron muchos trabajos”.

“Las empresas están a tope, les falta mano de obra y no pueden atender con la celeridad que desean. Por ejemplo, una obra que se apruebe ahora no te dan fecha hasta dentro de 5 o 6 meses. Es lo que estoy trasladando a las comunidades a los propietarios, que vayan programando ya las que quieran acometer, porque la situación está complicada”, advierte una administradora de fincas colegiada.

“Faltan albañiles, fontaneros, electricistas… Como esto siga así, no sé a dónde vamos a llegar con los precios , porque al haber pocos profesionales, todo es más caro”.

Con las compañías de seguros, añade, “sucede más de lo mismo, porque cuando das el parte, llaman a las pequeñas empresas de reparaciones y ponte a esperar”.

Esta administradora de fincas explica que ella misma hace llamadas directamente, para intentar adelantar. “Y el propietario desesperado porque tiene una humedad”. Esto habla de la presión y del trabajo añadido que supone para los despachos, coinciden los colegiados consultados. “Y el cansancio del personal, que ve cómo se abren expedientes que no se pueden finalizar, tras la gestión de los partes”.

Precisamente, otro administrador de fincas comenta los 3 meses de demora en la resolución de un siniestro por la rotura del termo en una vivienda. Anegó un baño y causó graves daños por el agua a dos viviendas, y las familias siguen esperando a que se complete lo presupuestado en carpintería y pintura”.

“El administrador de fincas lo que busca son empresas solventes, que son a su vez las más demandadas. Por otra parte, los compromisos de fechas se caen por las bajas laborales y la imposibilidad de sustituir estas bajas. Y actualmente gran parte de nuestro tiempo es estar detrás de las empresas o de los seguros para que realicen la obra. El problema más grave es cuando tienes una urgencia”, comenta otro administrador de fincas.

El problema es nacional, y esto nos hace pensar en que se deben tomar medidas al mismo nivel, además de a nivel local. Además, hay que tener en cuenta que la situación se ha complicado por la necesidad de intervención de las compañías de seguros después de los grandes desastres que han afectado a viviendas y comunidades.

A su vez, hay comunidades en que la falta de administrador de fincas es otro problema añadido, porque no tienen quién gestione toda la documentación administrativa y económica que requiere siquiera el plantear una obra en la comunidad, la necesidad de acudir a una empresa que la lleve a cabo con garantías y un presupuesto ajustado a la realidad de los propietarios.

Medidas urgentes, a nivel nacional

Lo que expone el Colegio de Administradores de Fincas de Santa Cruz de Tenerife se suma a las quejas de colegios de administradores de fincas de todo el país, de la Fecam en Canarias y de las organizaciones empresariales. Se estima que faltan 25 mil fontaneros en España y unos 700 mil albañiles y obreros en el sector de la construcción y reformas.

Competencia de las obras públicas

Por otra parte, la rehabilitación energética de vivienda pública con fondos europeos que se ha impulsado en los últimos años en España es otro factor que tensiona la situación. En el caso de Tenerife, por ejemplo, vemos cómo avanzan obras, con mayor o menor dificultad, en comunidades de titularidad pública, mientras las comunidades privadas han quedado relegadas no solo en los fondos, sino también a la hora de poder realizar grandes obras. “Es un shock de demanda de empresas de construcción que impacta en las obras que requieren las comunidades privadas”.

Por todo lo expuesto, el Colegio considera que se debe impulsar una mesa de emergencia con las organizaciones y administraciones implicadas en dar soluciones a este problema grave y acuciante para las familias, las comunidades, los barrios y las ciudades. Y, en general, para la economía nacional y de las islas.

 

 

 

 



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